¿Cómo afectan las redes sociales a los valores de las personas?
Tres investigadores estudiaron cómo afectan las redes sociales a los valores, es decir, a lo que cada persona considera importante en su vida.

Hace unos años, te bastaba con hacer bien tu trabajo y te daba igual cómo lo vieran los demás. Ahora te importa más que los demás vean que te va bien. Y antes de opinar en el grupo de WhatsApp de la familia, piensas más que antes en no molestar a nadie. Tres investigadores de universidades de Suiza y Alemania estudiaron cómo afectan las redes sociales a los valores, es decir, a lo que cada persona considera importante en su vida.
En los países que empezaron a usar Facebook antes, la gente pasó a dar más importancia al éxito y a cumplir las normas. En las personas que daban muchas vueltas a sus propios fallos, el uso de las redes sociales se asoció con una mayor necesidad de obtener la aprobación de los demás.
Tres investigadores europeos estudiaron cómo afectan las redes sociales a los valores
En un estudio publicado en 2026, los investigadores Ertugrul Uysal, Sascha Alavi y Valéry Bezençon, de universidades de Suiza y Alemania, quisieron saber si las redes sociales cambian los valores de las personas. Los psicólogos llaman valores a lo que cada persona considera importante en su vida y que orienta lo que busca a largo plazo, como tener éxito o sentirse seguro.
Los autores se fijaron en dos valores. El primero es la importancia que una persona le da a tener éxito, entendido como lo que la sociedad considera éxito. El segundo es la importancia que se da a cumplir las normas sociales y a no molestar a los demás.
Los autores pensaban que, en las redes, las personas se comparan continuamente con versiones idealizadas de los demás. Según ellos, esas comparaciones aumentan la necesidad de aprobación, es decir, las ganas de que los demás te digan cosas buenas de ti. Una persona que necesita más aprobación daría más importancia a tener éxito y a cumplir las normas.
En los países que empezaron antes a usar Facebook, la gente pasó a dar más importancia al éxito y a cumplir las normas
En el primer estudio querían comprobar si los valores de un país cambiaron después de que su gente empezara a usar Facebook. En septiembre de 2006, Facebook se abrió a cualquier persona mayor de trece años que tuviera una cuenta de correo electrónico. Sin embargo, en algunos países se empezó a usar mucho más rápido que en otros.
Los investigadores eligieron trece parejas de países europeos vecinos y culturalmente similares. En cada pareja, la gente de un país había empezado a usar Facebook antes que la del otro. Para saberlo, miraron cuántas veces se buscaba la palabra «Facebook» en Google en cada país. Por ejemplo, hasta 2006, la palabra «Facebook» se había buscado casi seis veces más en Suiza que en Alemania, en proporción al total de búsquedas de cada país.
Después, usaron la Encuesta Social Europea, que cada dos años pregunta a miles de personas sobre sus valores y otros temas. En total, analizaron las respuestas de unas ciento treinta y cinco mil personas. Compararon lo que respondía la gente de cada país antes de 2006 con lo que respondía en 2008.
En los países que empezaron a usar Facebook antes, la gente dio más importancia al éxito y a cumplir las normas después de 2006. En sus vecinos más lentos, esos valores apenas cambiaron. La diferencia en la importancia del éxito fue clara en nueve de las trece parejas. La diferencia en la importancia de cumplir las normas fue clara en siete casos. Al juntar todas las parejas, el aumento fue claro en ambos valores.
En un experimento, cinco minutos en Facebook aumentaron la necesidad de aprobación de algunas personas
En el segundo estudio, querían comprobar si unos minutos en las redes sociales bastaban para cambiar lo que una persona valora en ese momento. Participaron seiscientos adultos del Reino Unido que usaban Facebook y LinkedIn. Cada participante fue asignado al azar a un grupo.
Un participante del primer grupo accedía a su cuenta de Facebook. Durante cinco minutos miraba las publicaciones de su página de inicio. Un participante del segundo grupo hacía lo mismo, pero en LinkedIn. Un participante del tercer grupo miraba durante cinco minutos los titulares de la web de noticias de la BBC, que tiene un formato similar al de las redes sociales.
Al terminar los cinco minutos, cada participante respondió un cuestionario. El cuestionario medía su necesidad de aprobación y la importancia que otorgaba al éxito y al cumplimiento de las normas. También medía su tendencia a darles vueltas a sus propios fallos. Los psicólogos llaman rumiación a esta tendencia, que aparece sobre todo cuando una persona no consigue lo que le importa.
En promedio, los tres grupos no se diferenciaron en cuanto a su necesidad de aprobación. La diferencia se notó en las personas que les daban muchas vueltas a sus propios fallos. En esas personas, los cinco minutos en Facebook aumentaron la necesidad de aprobación, mientras que los de LinkedIn no la modificaron. Los autores también comprobaron si esa necesidad de aprobación llevaba, después, a dar más importancia al éxito y a cumplir las normas. Ese segundo paso solo fue claro en el grupo que les daba todavía más vueltas a sus fallos, por lo que hay que tomarlo como una pista y no como un dato firme.
Las personas que les daban muchas vueltas a sus fallos necesitaban más aprobación cuanto más tiempo pasaban en las redes
En el tercer estudio querían comprobar si ocurría lo mismo con el tiempo real que cada persona pasaba en las redes sociales. Participaron mil adultos del Reino Unido, seleccionados para reflejar la población del país en términos de edad, sexo y origen étnico.
Cada participante miró en su móvil cuánto tiempo pasaba al día en cada red social y registró esa cifra en el estudio. Además, envió una captura de pantalla para que los investigadores pudieran verificar esa cifra. Quinientos noventa y ocho participantes enviaron una captura de pantalla que coincidía con lo que habían escrito, y los investigadores solo analizaron las respuestas de esos participantes. Por eso, el grupo final ya no tenía por qué parecerse a la población del país. Esos participantes también respondieron el mismo cuestionario del segundo estudio.
En las personas que les daban muchas vueltas a sus fallos, pasar más tiempo en las redes sociales se asociaba con una mayor necesidad de aprobación. Esa necesidad de aprobación iba, a su vez, unida a dar mayor importancia al éxito y a cumplir las normas. En las demás personas, esa relación no fue clara.
Este estudio no demuestra que las redes cambien los valores de todo el mundo
La comparación entre países no es un experimento. Los autores reconocen que dos países vecinos pueden diferenciarse en otros factores que también influyen en los valores. Además, solo estudiaron países europeos y los primeros años de Facebook.
El experimento midió los valores justo después de cinco minutos en Facebook, por lo que no indica si el cambio perdura. El tercer estudio midió el tiempo en redes y los valores simultáneamente, por lo que no puede determinar cuál de los dos influye en el otro.
Los autores aclaran que ni el éxito ni el cumplimiento de las normas son valores dañinos. Les preocupa que una tecnología desarrollada por empresas cambie lo que las personas valoran sin que se den cuenta.
Qué tiene que ver esto contigo
Si notas que cada vez te importa más que los demás vean que te va bien, fíjate en si estás dándoles vueltas a tus propios fallos. En este estudio, cinco minutos en Facebook aumentaron la necesidad de aprobación solo en las personas que les daban muchas vueltas a sus fallos.
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