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Por qué la música de hoy es más oscura que antes

Un algoritmo analizó 380.000 canciones desde 1960 y encontró un cambio en el contenido de las letras que hablan cada vez menos de cuidar y más de hacer daño

Pablo Navarro6 jul 20264 min de lectura
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Un disco de vinilo sobre fondo oscuro, referencia al estudio sobre por qué la música de hoy es más oscura que antes.

Cada generación acaba diciendo que la música de antes era mejor y que la de ahora es solo ruido. Esto suena a queja de persona mayor y puede que en parte lo sea. Pero ¿y si algo de eso se pudiera medir? No si la música suena mejor o peor, que es cuestión de gustos, sino lo que dicen las letras, de qué van las canciones que cantamos, y si todo eso ha cambiado en sesenta años. Resulta que se puede medir, y el resultado da para tema de conversación.

Un algoritmo leyó 380.000 canciones

El trabajo fue realizado en el Centro de Música Digital de la Universidad Queen Mary de Londres y se publicó en 2026 en Scientific Reports, del grupo Nature. El equipo liderado por la investigadora Vjosa Preniqi seleccionó más de 380.000 canciones en inglés publicadas entre 1960 y 2023, extraídas de dos grandes archivos de letras de canciones, y las pasó por modelos de lenguaje entrenados para detectar contenido moral. La idea de fondo procede de la teoría de los fundamentos morales, que sostiene que buena parte de nuestros juicios sobre el bien y el mal se apoya en unos pocos ejes, como cuidar frente a hacer daño, la lealtad frente a la traición, o la justicia frente al engaño.

Con ese esquema, los investigadores fueron etiquetando década a década cómo aparecían esos temas en las letras. Analizaron el texto de las canciones, millones de palabras, para ver si el lenguaje se inclinaba hacia la virtud o hacia el vicio. Gracias a los avances tecnológicos pudieron hacerlo en unos días, algo que antes habría supuesto años y años.

Qué cambió en las letras

Las virtudes ligadas al cuidado, a preocuparse por el otro, cayeron alrededor de un 24% a lo largo del periodo. Y al mismo tiempo subieron los temas más negativos. Las letras relacionadas con la degradación y el desprecio crecieron más de un 50%, las que hablan de hacer daño subieron cerca de un 49%, las de engaño otro tanto, un 48%, y las de rebeldía alrededor de un 41%. En resumen, las canciones hablan menos de cuidar y más de hacer daño.

El estudio también encontró que, además de la moral, las letras tienen cada vez más sentimiento negativo, más ira y más asco que hace sesenta años. El patrón cambia algo según el estilo musical y según quién canta, pero el sentido general se mantiene.

Antes de sacar grandes conclusiones, hay que entender qué mide y qué no mide este estudio. El estudio es observacional, describe una tendencia a lo largo del tiempo, pero no explica por qué ocurre ni prueba que la música cause nada. Y hay un matiz importante que no suele aparecer en los titulares, y es que el análisis se hizo sobre letras en inglés, así que habla del pop anglosajón, no necesariamente de lo que se canta en español ni en otros idiomas.

¿La música nos vuelve peores?

La pregunta que casi todo el mundo se hace es si esto significa que la música nos está volviendo peores. El propio equipo se inclina por la respuesta contraria, y me parece la lectura más sensata. Lo más probable es que la música refleje los cambios de la cultura más que los provoque. Quien escribe canciones responde a lo que el público ya siente, a lo que resuena en una época concreta, y por eso las letras funcionan como una especie de termómetro de nuestro estado de ánimo colectivo. Si en las últimas décadas hemos hablado más de desconfianza, de rabia y de desengaño, no es raro que las canciones lo recojan.

Eso no cierra el debate, porque la cultura y las personas se retroalimentan mutuamente. Las canciones nacen de lo que sentimos, pero también nos dan las palabras con las que después nombramos lo que sentimos. Un adolescente que crece rodeado de un cierto vocabulario emocional aprende de ahí, en parte, a contarse a sí mismo lo que le pasa.

Qué tiene que ver contigo

Todo esto que te he contado puede parecer que da solo para un tema de conversación, pero puede tener una aplicación más cercana de lo que parece. Si alguna vez has pensado que la música que escucha tu hija adolescente es más sombría o agresiva que la que oías tú, este estudio te dice que no es solo cosa de tu edad. Hay un cambio real en lo que dicen las letras. Pero también te da una forma más tranquila de mirarlo, porque esa música no está creando el malestar de tu hija, sino que refleja un ambiente que ya existe. Prohibir la canción no cambia ese ambiente.

Así que la próxima vez que digas que las canciones de ahora son más oscuras, tendrás un estudio de 380.000 letras que te da la razón. Lo que ya no puedes decir es que la culpa sea de la música.

Por qué te pasa lo que te pasa.

Este contenido tiene una finalidad divulgativa y no sustituye la valoración de un profesional. Si estás pasando por un mal momento, pedir ayuda es un buen primer paso: habla con un profesional de la salud mental. Si además estás en una situación de urgencia o riesgo, contacta con los servicios de emergencia de tu país.

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