Cómo decides cuando no tienes toda la información disponible
A la hora de decidir, algunas personas necesitan más datos y otras prueban a ver qué pasa. Son dos maneras distintas de pensar

Te han ofrecido un puesto en otra empresa y tienes que contestar el viernes. No sabes realmente cómo es el jefe, ni si el proyecto seguirá en pie dentro de un año, ni cómo te vas a organizar con los niños si te toca viajar. Puedes hacer una lista de pros y contras, pedir el organigrama y hablar con dos personas que trabajaron allí, o puedes quedarte una tarde imaginando cómo sería tu vida si dijeras que sí. Las dos son maneras distintas de decidir.
Dos actitudes que ordenan tu forma de pensar
En 2023, Dimo Dimov, catedrático de la Escuela de Dirección de la Universidad de Bath, y Joseph Pistrui, profesor del IE Business School, publicaron un marco que clasifica esas maneras de pensar en dos actitudes. Lo hicieron para enseñar a emprender, aunque ambas actitudes valen para cualquiera que tenga que decidir algo en entornos de incertidumbre.
La primera es la actitud ante esa incertidumbre. El ejemplo de la oferta de trabajo nos ayudará a entender esto. En un extremo está la razón, que consiste en avanzar solo hasta donde te llegan los datos, así que pides el organigrama, hablas con dos personas que trabajaron allí y decides con eso. En el otro está lo que ellos llaman juego: probar para ver qué pasa, así que dices que sí y ya veremos.
La segunda es la actitud ante lo posible, y se puede observar con esa misma oferta. En un extremo está la estructura, que consiste en juzgar lo que te cuentan por lo bien que encaja con el plan que ya tenías; así que, si el sueldo y el horario cuadran, la oferta es buena. En el otro está la apertura, que consiste en usar esa misma información para imaginar un plan que todavía no existe, uno en el que a lo mejor acabas haciendo otra cosa dentro de dos años.
Al cruzar las dos actitudes, se obtienen cuatro maneras de pensar que ellos llaman focalizada, juguetona, incremental y de ruptura. Quien piensa de forma focalizada avanza con razones y dentro de lo que ya conoce. Quien piensa de forma rompedora prueba cosas y busca lo que todavía no existe. Las otras dos combinan una actitud de cada tipo.
El estilo no es un rasgo tuyo
Los autores llamaron cinético a su marco por una razón concreta: no lo conciben como una etiqueta que te describa. Un estilo es un hábito: la manera en la que sueles pensar por defecto, y lo que proponen es que uno pueda moverse por todo el mapa según lo que pida la situación.
Ellos mismos advierten que su herramienta no debe interpretarse como un rasgo estable de la persona, al modo de la personalidad. La comparan con lo que ocurre cuando alguien se entera de un sesgo propio al contratar. Enterarse no cambia el sesgo, pero permite decidir de otra manera la próxima vez.
Esa diferencia es la que separa este marco de los test que circulan por internet y que te asignan un tipo. Aquí, el cuestionario sirve para ver desde dónde partes, no para fijarte en una casilla.
Lo que este trabajo no demuestra
Este paper presenta una herramienta y un curso, publicados en una revista de diseño de investigación, y ofrece un marco bien construido, no una prueba de su utilidad.
Lo que los autores hicieron fue aplicar el cuestionario a ciento sesenta y nueve alumnos de un MBA de una escuela de negocios europea y comprobar si sus puntuaciones se relacionaban con variables ya conocidas. Y se relacionaban de manera razonable. Quien puntuaba alto en responsabilidad tendía al estilo focalizado; quien puntuaba alto en apertura a la experiencia, al de ruptura; y quien necesitaba tenerlo todo cerrado y resuelto, tiraba hacia la razón y la estructura.
Eso demuestra que el cuestionario mide algo coherente, y hasta ahí llega. No hubo grupo de comparación ni ninguna medida de si esas personas pensaban o decidían mejor después, y los propios autores escriben que todavía no pueden determinar el efecto de su herramienta en la práctica diaria de quien la usa.
Qué tiene que ver esto contigo
Vuelve a la oferta de trabajo que comentábamos al comienzo de este post. Si al leer las dos actitudes has sabido enseguida por dónde sueles tirar, eso es lo único que ofrece este marco. No es poco, ya que normalmente tu manera de decidir suele ser tan automática que ni la ves.
Sirve sobre todo para las situaciones en las que tu manera de siempre no encaja. Alguien que decide con datos se queda bloqueado cuando no hay datos que pedir, y alguien que decide probando se estrella cuando la prueba es cara o tediosa y no se puede deshacer.
También es útil para mirar a los demás. La discusión con tu pareja sobre si cambiar de casa, o con tu socio sobre si abrir otra línea de producto, muchas veces no va de la casa ni de la línea; va de que uno está pidiendo razones y el otro, está pidiendo hacer cosas ya.
Por qué te pasa lo que te pasa.
Este contenido tiene una finalidad divulgativa y no sustituye la valoración de un profesional. Si estás pasando por un mal momento, pedir ayuda es un buen primer paso: habla con un profesional de la salud mental. Si además estás en una situación de urgencia o riesgo, contacta con los servicios de emergencia de tu país.
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