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Por qué la gente se cree las fotos generadas por IA

Un investigador leyó ocho mil novecientos veintidós comentarios debajo de fotos generadas por IA. Casi nadie preguntaba si la foto era real.

Pablo Navarro17 sep 20264 min de lectura
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Una tarta de cumpleaños con una sola vela encendida sobre una mesa en una habitación vacía, sobre fondo oscuro, referencia al estudio sobre por qué la gente se cree las fotos generadas por IA.

Tu madre comparte en Facebook la foto de un anciano sentado solo delante de una tarta con una vela. El texto de arriba dice que hoy cumple noventa y tres años y que nadie lo ha felicitado. Debajo, mucha gente le desea un feliz cumpleaños. Ni el anciano ni la tarta existen, y detrás de la página que ha publicado la foto no figura ningún nombre.

Tú ves enseguida que la foto está hecha con un ordenador, porque la mano del anciano tiene seis dedos. Ella no lo ve, y tú no sabes cómo decírselo sin que se sienta tonta.

Doce páginas y ciento cuarenta y seis imágenes

En 2026, el investigador húngaro Márk Miskolczi, de la Universidad Corvinus de Budapest, publicó en Computers in Human Behavior un trabajo sobre qué imágenes de este tipo se publican en Facebook y qué contesta la gente debajo.

Miskolczi empezó buscando en Facebook las palabras cumpleaños, nadie y felicitar, y encontró muchas páginas que publicaban imágenes muy similares entre sí. Se quedó con doce páginas en las que se hubieran publicado al menos cinco de esas imágenes en los tres meses anteriores, y eligió una a una, de temas distintos, desde la nostalgia del pueblo hasta el cuidado de los mayores, la religión, los oficios artesanales y las desgracias cotidianas.

Después, tenía que decidir qué imágenes estaban generadas por inteligencia artificial. Primero miró cada imagen buscando ocho tipos de fallo: manos con dedos de más, piel y fondos con brillos que ninguna cámara capta, y caras demasiado simétricas para ser de una persona. Las imágenes con dos o más de esos ocho fallos pasaban al segundo paso, que consistía en subirlas a un detector automático en internet. Si el detector indicaba que había un 60 % o más de probabilidad de que la imagen hubiera sido generada por inteligencia artificial, la imagen entraba en el estudio. Así reunió ciento cuarenta y seis imágenes.

Ocho mil novecientos veintidós comentarios, leídos uno a uno

Miskolczi recogió los ocho mil novecientos veintidós comentarios que había debajo de esas imágenes y los clasificó a mano, extrayendo las categorías de los propios comentarios a medida que los leía.

La categoría más numerosa fue la de las felicitaciones de cumpleaños, con mil novecientos ochenta comentarios, lo que representa el veintidós por ciento. La segunda fueron los mensajes de ánimo, con mil ochocientos dos comentarios, el veinte por ciento. La tercera fue el contenido religioso, con mil cuatrocientos noventa comentarios, casi diecisiete de cada cien.

La cuarta categoría, con setecientos noventa y ocho comentarios, fue la de los mensajes que responden a un prejuicio, por ejemplo, decirle a la persona de la foto que el color de su piel no cuenta.

Las tres primeras juntas representan casi seis de cada diez comentarios. En ninguna de las cuatro hay nadie que se pregunte si la foto es real. Son personas que le hablan a alguien que no existe para desearle algo bueno o para defenderlo.

Miskolczi nombró seis atajos mentales que, según él, explican por qué la gente responde así. El primero es la tendencia a dar por buena la información que encaja con lo que uno ya piensa. Otro es la tendencia a hacer lo que hace el grupo, y los propios comentarios la dejan ver, porque cada persona que escribe llega a una foto que ya tiene debajo a mucha gente tratándola como verdadera.

Un primer vistazo a un tema sin estudiar

Miskolczi dice de su trabajo que es un primer vistazo a un asunto que apenas se había estudiado. Leyó lo que la gente escribió, lo ordenó por temas y de ahí sacó los atajos mentales, así que nadie llegó a comprobar en una persona concreta que funcionaran así.

Miskolczi eligió esas doce páginas él mismo, así que lo que contó vale para esas doce y no para el resto de Facebook. El propio autor añadió que trabajó solo con lo que estaba publicado en abierto en una sola red social, y que nadie de fuera ha comprobado todavía su manera de detectar las imágenes.

El detector automático que separaba unas imágenes de otras también se equivocaba, y con un sesenta por ciento de probabilidad una imagen todavía podía ser una foto real.

Qué tiene que ver esto contigo

Estas fotos no funcionan porque la gente no sabe mirar. Funcionan porque transmiten una emoción y porque llegan con mucha gente ya contestando en los comentarios.

De los ocho mil novecientos veintidós comentarios que leyó Miskolczi, casi seis de cada diez eran felicitaciones, ánimos o rezos, y casi ninguno preguntaba si la foto era real.

La fila de comentarios que hay debajo de una de estas fotos no prueba que nadie haya comprobado nada, y Miskolczi señala que es una de las cosas que más empujan a darla por buena.

Por qué te pasa lo que te pasa.

Este contenido tiene una finalidad divulgativa y no sustituye la valoración de un profesional. Si estás pasando por un mal momento, pedir ayuda es un buen primer paso: habla con un profesional de la salud mental. Si además estás en una situación de urgencia o riesgo, contacta con los servicios de emergencia de tu país.

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