Qué tipo de ejercicio se asocia a menor riesgo de demencia
Las personas que practicaban ejercicio en su tiempo libre presentaron menos casos de demencia. Sin embargo, quienes se movían mucho en el trabajo presentaron más casos.

Tal vez tu padre se pasó treinta años cargando cajas en un almacén y llegaba a casa agotado todos los días. Tú sales a andar una hora los sábados y vuelves con la sensación de haber hecho algo bueno para tu salud. Ambas cosas cuentan como actividad física.
Setenta y cuatro estudios y cuatro millones de personas
En 2026, el investigador en ciencias del ejercicio Natan Feter, de la Universidad del Sur de California, recopiló, junto con su equipo, setenta y cuatro estudios realizados en treinta países para comprobar si el lugar donde se mueve cada persona cambia su riesgo de demencia.
Los setenta y cuatro estudios eran observacionales. Los investigadores de un estudio observacional preguntan a la gente cómo vive y esperan años para ver qué le ocurre, sin asignar a nadie a grupos ni pedirle que cambie sus costumbres.
Esos estudios sumaban, entre todos, más de cuatro millones doscientas mil participantes. La mitad de ellas tenía más de sesenta y siete años, y el seguimiento duró más de diez años en la mitad de los estudios. Más de sesenta y cuatro mil de esas personas desarrollaron demencia durante ese periodo.
Feter y su equipo clasificaron el movimiento de cada persona según dónde ocurría, en el tiempo libre, en el trabajo, en las tareas de casa o en el trayecto de ida y vuelta al trabajo. Ningún investigador había comparado antes esos cuatro sitios entre sí, y casi todos se habían fijado solo en el ejercicio durante el tiempo libre.
El paseo del sábado y el trabajo del almacén dieron resultados contrarios
Las personas que más se movían en total presentaron un 20 % menos de casos de demencia que las que menos se movían. Otros investigadores ya habían obtenido ese resultado, así que Feter y su equipo calcularon el porcentaje por separado para cada uno de esos cuatro tipos de movimiento.
Las personas que más se movían en su tiempo libre presentaron un 24 % menos de casos que las que menos se movían en el suyo. Ese dato proviene de veinte estudios, muchos más que los de los otros tres resultados, por lo que es el mejor respaldado.
Las que más se movían al hacer las tareas de casa presentaron un 15 % menos de casos que las que menos se movían al hacerlo. Ese dato proviene de un solo estudio.
Las personas que más se movían en su trabajo presentaron un 20 % más de casos de demencia que las que menos se movían en el suyo. Las que iban a pie o en bicicleta al trabajo presentaron un 10 % más de casos que las que no hacían ese trayecto a pie ni en bicicleta.
Feter y su equipo, además, observaron cuánto se movía cada persona. El riesgo bajaba a medida que aumentaba el ejercicio que cada persona hacía en su tiempo libre, hasta llegar a un punto en el que dejaba de disminuir, por mucho que se moviera más. El movimiento del trabajo dio el resultado contrario y el riesgo aumentó a medida que aumentaba el esfuerzo.
Las personas que cumplían las recomendaciones de actividad física de la Organización Mundial de la Salud tuvieron un 35 % menos de casos de Alzheimer que las que no las cumplían, y un 38 % menos de casos de demencia vascular, que es la que aparece cuando la sangre deja de llegar bien al cerebro.
Por qué este trabajo no puede decir que el trabajo físico cause demencia
Un estudio observacional encuentra que dos cosas se presentan juntas y no puede determinar cuál de las dos causa la otra. Feter y su equipo escriben, además, que sus resultados son poco seguros y que sirven para hacerse una idea, no para dar nada por cerrado.
Feter y su equipo proponen otra explicación que no tiene que ver con el esfuerzo físico. Escriben que los trabajos físicamente duros generan más estrés que otros, menos margen para decidir cuándo parar, más ruido y más contaminación, y tareas repetitivas en las que la persona apenas piensa. También escriben que lo que han medido puede reflejar la suma de esas desventajas sociales y económicas, más que el esfuerzo físico en sí mismo.
Los porcentajes de las tareas de casa y del trayecto al trabajo provienen de muy pocos estudios, por lo que son una primera señal y no un dato consolidado. Los investigadores hicieron, además, noventa y tres de cada cien estudios en países ricos, y en esos países la gente se mueve en su tiempo libre mucho más que en los países pobres.
Qué tiene que ver esto contigo
Tu padre posiblemente se movió muchísimo, pero lo hizo en el trabajo, y ese movimiento en el entorno laboral se asoció, en este estudio, con más casos de demencia.
Tú puedes mirar tus propios pasos de la misma manera. Quince mil pasos de pie en una tienda o subiendo y bajando escaleras en un hospital no son los quince mil pasos que se dan andando por un bosque.
Quien sale a andar el sábado decide cuándo empieza y cuándo para. Feter y su equipo señalan ese margen para decidir entre las razones por las que el movimiento del trabajo se asoció a más casos de demencia.
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