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¿Se quedan los hombres más solos al envejecer?

A partir de los 55 años, las mujeres reportan mayor soledad que los hombres. Los hombres tienen amigos, pero aun así recurren solo a su pareja

Pablo Navarro4 ago 20265 min de lectura
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Dos tazas sobre una mesa en penumbra, una boca arriba y otra boca abajo, metáfora de la soledad masculina: se quedan los hombres más solos al envejecer.

Habrás oído decir que los hombres se van quedando solos al hacerse mayores, y que a partir de cierta edad dejan de quedar con sus amigos y conocidos, mientras sus mujeres siguen viendo a sus amigas y a su familia. La idea encaja con lo que se ve a nuestro alrededor, aunque, en cuanto miramos las grandes encuestas de los últimos años, descubrimos algo diferente.

Las mujeres declaran más soledad que los hombres

La Fundación ONCE y la Fundación AXA entrevistaron en dos mil veinticuatro a dos mil novecientas personas de toda España para el Barómetro de la soledad no deseada, y encontraron que la soledad no deseada es algo más frecuente entre las mujeres que entre los hombres, poco más de una de cada cinco frente a casi uno de cada cinco. Esa diferencia es pequeña en el conjunto de la población, pero se amplía con la edad. Casi el doble de mujeres que de hombres dicen sentirse solas sin quererlo entre los cincuenta y cinco y los sesenta y cuatro años, y de los sesenta y cinco en adelante la distancia se mantiene, con una de cada cinco mujeres y algo más de uno de cada diez hombres.

Los autores del barómetro explican esto por la viudedad, ya que las mujeres viven más años y suelen casarse con hombres mayores que ellas, por lo que enviudan antes y pasan solas la última parte de sus vidas.

El mismo barómetro presenta otro dato que va contra la idea de que la soledad es cosa de mayores, porque quienes más la explicitan son los jóvenes de dieciocho a veinticuatro años, uno de cada tres, y el punto más bajo de toda la vida está entre los cincuenta y cinco y los setenta y cuatro.

Ellos reconocen menos que están solos

En dos mil veinticuatro, el investigador en salud pública John Ratcliffe, de la Universidad de York, se propuso averiguar si hombres y mujeres cuentan su soledad de la misma manera, y para ello analizó las respuestas de casi siete mil británicos de cincuenta años en adelante recogidas por el gran estudio británico sobre el envejecimiento. Comparó dos formas de medir lo mismo, una pregunta directa sobre si la persona se siente sola y una escala que rodea el asunto y pregunta cada cuánto le falta compañía o se siente al margen de lo que ocurre a su alrededor.

Los hombres decían estar solos menos que las mujeres aunque la escala les diera la misma puntuación de soledad, o sea que reconocían menos esa soledad cuando se les preguntaba directamente.

Ratcliffe encontró además que entre las mujeres estar muy aislada predecía sentirse sola, mientras que entre los hombres esa relación no aparecía, y su lectura es que el hombre muy aislado tampoco lo admite en un cuestionario anónimo.

El estado civil explicaba el resto de las diferencias: los hombres que vivían con pareja estaban menos solos que las mujeres que vivían con pareja, mientras que los que habían estado casados y ya no convivían estaban más solos que las mujeres en esa misma situación.

Los hombres que nunca se habían casado, en cambio, estaban menos solos que las mujeres que nunca se habían casado, lo cual es lo contrario de lo que uno esperaría, y parte de esas diferencias se explicaba por cómo valoraban sus amistades y no por cuánta gente tenían a su alrededor.

Los hombres recurren a menos gente

El Pew Research Center preguntó en septiembre de dos mil veinticuatro a algo más de seis mil adultos estadounidenses por su vida social y publicó los resultados en enero de dos mil veinticinco. Hombres y mujeres dijeron sentirse solos a menudo en la misma proporción, uno de cada seis, y también dijeron tener al menos un amigo íntimo en la misma proporción, aunque los hombres que lo tienen hablan con él menos veces a la semana.

La diferencia surgió al preguntarles a quién acudirían si necesitaban apoyo. Tres de cada cuatro acudirían a su pareja, igual los hombres que las mujeres, y a partir de ahí las respuestas se separan, porque cuatro de cada diez hombres acudirían a su madre frente a algo más de la mitad de las mujeres, algo menos de cuatro de cada diez hombres acudirían a un amigo frente a más de la mitad de las mujeres, y uno de cada cuatro recurriría a otro familiar frente a más de cuatro de cada diez mujeres.

Los hombres tienen amigos y recurren a su pareja cuando algo va mal, así que se quedan sin nadie a quien contárselo cuando esa persona no está.

Hasta dónde llegan estos datos

Ninguno de estos tres trabajos sigue a las mismas personas a lo largo de los años, así que retratan un momento y no permiten decir que envejecer cause nada, y con encuestas de este tipo tampoco se puede separar del todo lo que alguien siente de lo que está dispuesto a contar, que es justo el problema con el que se topó Ratcliffe.

En dos mil veintidós, la economista de la salud Sophie Guthmuller, de la Universidad de Economía y Empresa de Viena, analizó las respuestas de más de treinta y tres mil europeos de cincuenta años en adelante de quince países y encontró que la mala salud es el factor más asociado a sentirse solo y que el carácter de cada uno explica una parte grande. La diferencia entre hombres y mujeres desapareció cuando Guthmuller tuvo en cuenta la personalidad, la salud y el nivel económico, así que buena parte de lo que parece propio de cada sexo tiene que ver con la salud y con el dinero.

Qué tiene que ver esto contigo

Si eres hombre y rondas los cincuenta, piensa a quién llamarías esta noche si te dieran una mala noticia. Lo más probable es que hables con tu pareja y con nadie más, así que el día en que esa persona falte, por una enfermedad o una separación, te quedas sin nadie a quien contárselo.

Los hombres del estudio de Ratcliffe reconocían la soledad menos que las mujeres, aunque puntuaran igual en la escala, así que un hombre de cincuenta o sesenta años que dice que está bien y que no necesita ver a nadie puede estar contando menos de lo que le pasa.

Si eres mujer y andas por esa edad, el riesgo que aparece en las encuestas es otro, porque vas a vivir más años que tu pareja y tienes más probabilidades de pasar sola el último tramo, aunque sigas teniendo a quien llamar.

Por qué te pasa lo que te pasa.

Este contenido tiene una finalidad divulgativa y no sustituye la valoración de un profesional. Si estás pasando por un mal momento, pedir ayuda es un buen primer paso: habla con un profesional de la salud mental. Si además estás en una situación de urgencia o riesgo, contacta con los servicios de emergencia de tu país.

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